• Marcelo Aguirre

Afrontando 5 trampas mentales

«La satisfacción y calidad de nuestras vidas depende de nuestro nivel de conciencia». ~ Sharon Salzberg

En los últimos meses, ¿te has sentido estancado, sin poder avanzar en dirección a algunas metas u objetivos personales? Si la respuesta es sí, ten en cuenta que

Los problemas no son algo externo a tu manera de ser, sino consecuencia de tu manera de observarte a ti mismo y al mundo […] la posibilidad de hacer cambios efectivos proviene de la capacidad de recuperar el sentido de la experiencia. Para lograrlo, es importante detectar las representaciones internas que cada persona hace de la situación. (Muradep, 2011)

Sentado lo anterior, ¿cuál es el objetivo concreto en relación al cual más has experimentado estancamiento? Y, ¿qué circunstancias —internas y externas— rodean a esta dificultad? Identificar de qué dificultad concreta se trata y sus circunstancias, puede ayudarnos a comenzar a comprender qué está ocurriendo y eso, a su vez, puede darnos alguna pauta certera para iniciar la acción correcta y eficaz que nos encaminará hacia la solución que necesitamos.

En relación a las circunstancias que rodean a una situación de estancamiento o que impiden conseguir metas u objetivos personales, las externas son, por lo general, más fácil de identificar que las internas. Sólo la práctica de la auto-observación desapegada de todo juicio valorativo —pues lo primero es siempre observar, no de juzgar— puede ayudarnos a identificar los resortes internos, los automatismos que condicionan el funcionamiento de nuestra personalidad.

Ejemplos de circunstancias externas podrían ser: problemas financieros, laborales, de salud propia o de familiares, una separación o divorcio, discusiones habituales y problemas de entendimiento mutuo en relaciones interpersonales, etc. Ahora bien, ¿qué circunstancias internas podrían estar relacionadas a una situación de estancamiento personal?

Mencionaremos las siguientes «trampas mentales»: rumiación, evitación (Teasdale, Williams & Segal, 2015); impulsividad, autocrítica destructiva (Baer, 2014); y añadiremos, en quinto lugar, la procrastinación. Veamos sintéticamente en qué consiste cada una.