• Marcelo Aguirre

Sobrellevar el malestar. Tomando perspectiva



La resistencia conlleva persistencia


Los altibajos son parte de la vida misma. Sin embargo, algunas veces pasamos por momentos más difíciles que otros. ¿Alguna vez has experimentado tanta incomodidad que sentías que no lo podías soportar? Puede ser en el plano físico, como dolor en alguna parte del cuerpo, o en el plano emocional, emociones incómodas —disfóricas— como ansiedad, tristeza, culpa, enojo, etc.


Aunque la naturaleza nos ha dotado con reacciones involuntarias, los reflejos, que hacen que nuestro cuerpo se mueva rápida e involuntariamente para alejarse del dolor, como cuando tocamos algo que nos quema y sacamos rápidamente la mano, no es tan simple procurar evitar el dolor físico o emocional cuando éste es prolongado. Como ocurre con el malestar físico, el malestar emocional nos resulta igualmente desagradable y, como es natural, queremos que desaparezca por completo y cuanto antes. Es ahí cuando nuestra mente, para intentar aliviar el malestar físico y emocional, se ve tentada a caer en trampas igualmente nocivas, como pensar demasiado en aquello que nos molesta — rumiación—; o procurar eliminar completamente lo desagradable, a la vez que le prestamos atención, lo cual intensifica más aún el malestar evitación—; o reaccionar desde la emoción del momento en lugar de responder con atención lúcida al contexto —conducta impulsiva—, etc. (ver artículo acerca de las trampas mentales).


La no aceptación de la re