• Marcelo Aguirre

¿Cómo serías sin tu armadura? El viaje de la vida



Haciendo camino al andar - ¿Hacia dónde voy?


¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Para qué estoy en este mundo? En suma, ¿cuál es mi camino? Entre un punto de partida y uno de llegada —siempre relativos a la intención del viajante— se desarrolla el camino. La vida de cada persona es su propio camino, entre el nacimiento y la muerte, el camino de la vida se va desplegando con cada segundo que sucede al anterior.


Como todo camino, el de cada uno también tiene sus altibajos, bifurcaciones, zonas peligrosas, al igual que miradores y áreas de descanso. Hay etapas del camino en que estamos conscientes de nosotros mismos y del viaje, y hay otras en que funcionamos desde el automatismo y la inercia. Y aunque las metas del viaje cambien durante la marcha, nunca salimos del viaje; mientras respiramos estamos en nuestro viaje, estamos en el camino. Cada vez que somos conscientes del momento presente, tenemos la oportunidad de reafirmar la dirección en la que avanzamos, o decidir parar, retroceder, o virar hacia otro objetivo.


La vida humana entendida como un discurrir a través de un camino metafórico que inicia con el nacimiento —o incluso desde la concepción intrauterina— y que termina con la muerte, es lo que se conoce en la literatura humanista como el arquetípico «Viaje del Héroe», un viaje en el que vamos creciendo en el conocimiento de nosotros mismos y de los otros, en experiencia y sabiduría de vida; un viaje que nos saca de la ignorancia y nos conduce a la libertad:

El héroe recorre los caminos del pensamiento; de corazón entero, valeroso, lleno de fe en que la verdad, cuando él la encuentre, ha de darnos la libertad. (Campbell, 1972)<