• Marcelo Aguirre

Felicidad: ¿Una ilusión ó tu propia creación?



La buscamos sin saber qué es


Hace algunos siglos, durante la subida de una montaña en Oriente, un anciano sabio llamado Hitoshi y su joven discípulo, conversaban acerca del sentido de la existencia y la felicidad —lujos que antaño con frecuencia se daban los hombres que aún no habían conocido los grandes distractores de nuestro tiempo—. En algún momento del diálogo, dijo el anciano al discípulo:

Buscamos la felicidad sin saber qué es… La felicidad no es más que un ideal nacido de una suposición, de una deducción ingenua pero cruel. Suponemos que una alegría muy intensa y larga en el tiempo es la felicidad que tanto buscamos, cuando, en realidad, las alegrías, por definición, son finitas. (Navarro, 2018)

No estamos afirmando que la felicidad no exista en absoluto. En tanto vivencia humana es probable que, de vez en cuando, la experimentemos. Sin embargo, si pedimos a diferentes personas que describan esta experiencia y lo que significa para cada uno ‘ser feliz’, veremos que hay diferentes significados de la experiencia de felicidad.


Si echamos un vistazo a la literatura universal, observaremos que no hay consenso acerca de ‘qué significa ser feliz’ (observación que ya Aristóteles había realizado en el s. IV a.C.). Para algunos, la felicidad se asocia directamente factores como el bienestar físico —salud—, seguridad material —dinero y posesiones comprables con dinero—, bienestar emocional —amar y sentirse amado—, valoración y reconocimiento social, el disfrute de los sentidos —hedonismo en general, viajes y placeres varios, ya solo, ya en compañía—, y un largo etcétera.