• Marcelo Aguirre

¿Bajo control? Intención, contexto y resultado



Según el estoico Epícteto (filósofo griego del siglo II), gran parte del sufrimiento humano proviene de nuestros pensamientos erróneos. Una de las mayores fuentes de perturbación, amargura y malestar es la frecuente confusión entre lo que está bajo nuestro control y lo que no lo está:

Hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no lo están. Bajo nuestro control se hallan nuestras opiniones, preferencias, deseos, aversiones y, en una palabra, todo lo que es inherente a nuestras acciones. Fuera de nuestro control está el cuerpo, las riquezas, la reputación, las autoridades y, en una palabra, todo lo que no es inherente a nuestras acciones. (Epícteto, 135 d. C.)

Uno de las agudas observaciones de Epícteto es que los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a preocuparnos —a veces a obsesionarnos— por aquellas cosas que no podemos controlar. Los estoicos proponían, en cambio, ‘hacer y soltar’, esto es, focalizar deliberadamente nuestra atención y esfuerzo en lo que tenemos mayor control o influencia y, luego, dejar que el universo disponga sobre lo que no depende de nosotros.


Otra metáfora estoica, planteada por Cicerón, ilustra esta idea:

Consideremos a un arquero que intenta dar en el blanco. Cicerón explica que el arquero tiene una serie de factores bajo su control: ha tomado la decisión de la frecuencia e intensidad de los entrenamientos, ha elegido el arco y una flecha en función de la distancia y el tipo de blanco, ha apuntado lo mejor que ha sido capaz y ha escogido el momento preciso en el que debía soltar la flecha. En otras palabras, si ha sido un arquero consciente, lo ha hecho lo mejor que ha sabido hasta que la flecha ha abandonado el arco. Ahora la cuestión es: ¿la flecha dará en el blanco? Está claro que eso no depende de él. Al fin y al cabo, una racha repentina de viento puede alterar el vuelo de la flecha, que puede fallar completamente el blanco. O algo puede interponerse de manera inesperada entre el arquero y el blanco, por ejemplo un carruaje que pase en ese momento. Finalmente, el propio blanco se puede apartar para evitar el arma voladora, en especial si el blanco es un soldado enemigo. (Pigliucci, 2018)

En el ejemplo del arquero y la flecha, en suma, podemos advertir que lo que depende de nosotros es la intención de conseguir ciertas metas y de disponer lo mejor que podemos de los medios necesarios, pero ciertamente las circunstancias nunca están completamente bajo nuestro control.


Si seguimos el consejo de los estoicos, podríamos decidir conscientemente intentar conseguir determinados objetivos y, por supuesto, hacer todo lo que está en nuestro poder para conseguirlo. Sin embargo, y no menos importante, también debemos estar dispuestos a aceptar con ecuanimidad la posibilidad de un resultado negativo porque el resultado no depende sólo de nuestra intención y acción, hay otros factores —que podríamos englobar bajo el nombre de ‘circunstancias’ o ‘contexto’— que no están completamente bajo nuestro control y que entran en juego en todo lo que decidimos emprender.


En consonancia con otras perspectivas —como la del Budismo y el Mindfulness— lo que los estoicos nos proponen está lejos de ser una negligente resignación. Se trata, más bien, de la invitación a asumir una acción consciente con aceptación realista de los límites que la realidad impone a nuestros deseo y voluntad.