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  • Foto del escritorMarcelo Aguirre

¿A dónde vas tan deprisa?



Hay una historia en los círculos zen sobre un hombre y un caballo. El caballo está galopando rápidamente, y parece que el hombre del caballo va a un lugar importante. Otro hombre, de pie junto a la carretera, grita: "¿A dónde vas?" Y el primer hombre responde: "¡No lo sé! ¡Pregúntale al caballo!"
Esta es también nuestra historia. Estamos montando a caballo, no sabemos a dónde vamos y no podemos parar. El caballo es la energía de nuestros hábitos que nos impulsa, sin que podamos resistirnos. Siempre estamos corriendo, y correr se ha convertido en un hábito.
Luchamos todo el tiempo, incluso mientras dormimos. Estamos en guerra dentro de nosotros mismos, y podemos comenzar fácilmente una guerra con los demás. Tenemos que aprender el arte de parar: detener nuestro pensamiento, la energía de nuestros hábitos, el olvido de nosotros mismos, las emociones fuertes que nos gobiernan.
Cuando una emoción nos atraviesa como una tormenta, perdemos la paz. Encendemos el televisor y luego lo apagamos. Tomamos un libro y luego lo dejamos. ¿Cómo podemos detener este estado de agitación? ¿Cómo podemos detener nuestro miedo, desesperación, ira y deseo?
Podemos parar practicando la respiración consciente, la caminata consciente, la sonrisa consciente y la mirada profunda para entender. Cuando somos conscientes, tocando profundamente el momento presente, los frutos que recogemos siempre son la comprensión, la aceptación, el amor y el deseo de aliviar el sufrimiento y traer alegría. (Thich Nhat Hanh, 2015, pp. 21-22; trad. del autor de este blog).

Es muy importante aprender a parar y mirar, de manera que nuestros hábitos no nos sigan arrastrando, como si fuésemos autómatas. No lo somos; tenemos la capacidad de regular nuestros hábitos y modificar nuestras decisiones y acciones. Pero, para lograrlo, necesitamos entrenar la capacidad de parar y mirar. Los cuales son los dos componentes de la meditación, detenerse (samatha) y mirar profundamente lo que está ocurriendo aquí y ahora (vipassana).


Nuestro mundo necesita de nuestro despertar. Nuestro mundo necesita que aprendamos a parar y mirar. Nuestro mundo acelerado, alocado, lleno de hábitos poco saludables, necesita hoy más que nunca de nuestro despertar, de personas que aprendan a parar y mirar antes de hablar, decidir, actuar.


Mientras respiremos, la vida nos da cada día, cada semana, cada mes, cada año que comienza una nueva oportunidad. Cada respiración consciente es una oportunidad para desarrollar y consolidar un estilo de vida lúcido y compasivo; una oportunidad para aprender a vivir más sabia y amorosamente.


Digamos «gracias» a la vida por esta oportunidad, por cada respiración consciente, por cada caminata consciente, por cada sonrisa consciente. Porque no se trata solo de vivir, sino de «honrar la vida», como dice la canción. Y el modo de hacerlo es aprender a parar y mirar para elevar nuestra calidad de vida; parar, literalmente, y mirar con sabiduría y compasión a los otros y a nosotros mismos, sin juzgar, con aprecio por todo lo bueno, bello y valioso que hay en el mundo. ¿Ya dijiste tu «gracias» de hoy?


Hasta la próxima,

Marcelo Aguirre



Referencias

  • Thich Nhat Hanh (2015). The Heart of the Buddha's Teaching



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