¿A dónde vas tan deprisa?

Actualizado: 17 oct

Dice Thich Nhat Hanh (2015, pp. 21-22):
«Hay una historia en los círculos zen sobre un hombre y un caballo. El caballo está galopando rápidamente, y parece que el hombre del caballo va a un lugar importante. Otro hombre, de pie junto a la carretera, grita: "¿A dónde vas?" Y el primer hombre responde: "¡No lo sé! ¡Pregúntale al caballo!"
Esta es también nuestra historia. Estamos montando a caballo, no sabemos a dónde vamos y no podemos parar. El caballo es la energía de nuestros hábitos que nos impulsa, sin que podamos resistirnos. Siempre estamos corriendo, y correr se ha convertido en un hábito.
Luchamos todo el tiempo, incluso mientras dormimos. Estamos en guerra dentro de nosotros mismos, y podemos comenzar fácilmente una guerra con los demás. Tenemos que aprender el arte de parar: detener nuestro pensamiento, la energía de nuestros hábitos, el olvido de nosotros mismos, las emociones fuertes que nos gobiernan.
Cuando una emoción nos atraviesa como una tormenta, perdemos la paz. Encendemos el televisor y luego lo apagamos. Tomamos un libro y luego lo dejamos. ¿Cómo podemos detener este estado de agitación? ¿Cómo podemos detener nuestro miedo, desesperación, ira y deseo?
Podemos parar practicando la respiración consciente, la caminata consciente, la sonrisa consciente y la mirada profunda para entender. Cuando somos conscientes, tocando profundamente el momento presente, los frutos que recogemos siempre son la comprensión, la aceptación, el amor y el deseo de aliviar el sufrimiento y traer alegría».
Es muy importante aprender a parar y mirar, de manera que nuestros hábitos no decidan por nosotros. A medida que vamos construyendo seguridad en nuestro interior, se va incrementando nuestra capacidad para regular emociones e impulsos y flexibilizar nuestros hábitos. Para ello, necesitamos entrenar la capacidad de parar y mirar. Esos son dos componentes centrales de la meditación, detenerse (samatha) y mirar profundamente lo que está ocurriendo aquí y ahora (vipassana).
Nuestro mundo necesita de nuestro despertar. Nuestro mundo necesita que aprendamos a parar y mirar. Nuestro mundo acelerado, alocado, lleno de hábitos poco saludables, necesita hoy más que nunca de nuestro despertar, de personas que aprendan a parar y mirar antes de hablar, decidir, actuar.
Mientras respiremos, la vida nos da cada día, cada semana, cada mes, cada año que comienza una nueva oportunidad. Cada respiración consciente es una oportunidad para desarrollar y consolidar un estilo de vida lúcido y compasivo; una oportunidad para aprender a vivir más sabia y amorosamente.
Práctica sugerida:
Antes de responder un mensaje o pasar a la próxima tarea, apoyá los pies y mirá alrededor unos segundos. Luego preguntate: «¿Qué me está impulsando ahora? ¿Qué respuesta elegiría si pudiera darme un momento?».
Digamos «gracias» a la vida por esta oportunidad, por cada respiración consciente, por cada caminata consciente, por cada sonrisa consciente. Porque no se trata solo de vivir, sino de «honrar la vida», como dice la canción. Y el modo de hacerlo es aprender a parar y mirar para elevar nuestra calidad de vida; parar, literalmente, y mirar con sabiduría y compasión a los otros y a nosotros mismos, sin juzgar, con aprecio por todo lo bueno, bello y valioso que hay en el mundo.
¿Hubo hoy algún instante en el que pudiste parar y mirar?
Hasta la próxima,
Marcelo Aguirre
Referencias
Thich Nhat Hanh (2015). The Heart of the Buddha's Teaching. Harmony. (Trad. del autor de este blog).



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