• Marcelo Aguirre

Autoconocimiento y atención plena


Modo hacer y modo ser


Nuestro cerebro funciona de dos modos complementarios: el 'modo hacer' (doing mode), orientado a metas, marcado por juicios y expectativas; y el 'modo ser' (being mode), una observación no-judicativa del presente, en la que llevamos voluntariamente la atención a nosotros mismos y a las circunstancias en la que estamos aquí y ahora, con serenidad y sin juzgar (Kabat-Zinn, 2006).


Ambas modalidades del funcionamiento humano no se contraponen, sino que se complementan. De hecho, es evidente que tenemos que ocuparnos de alcanzar metas y solucionar situaciones cotidianas; y también es evidente que necesitamos, de vez en cuando, 'parar y observar' —como dicen los monjes zen— para no perder el rumbo en medio de una actividad frenética y vertiginosa, en la que podemos fácilmente olvidar 'quién' está haciendo lo que estamos haciendo, y 'para qué' hacemos lo que hacemos.



La vía verbal - El autoconcepto


El reconocimiento de sí mismo por la vía verbal o conceptual es uno de los modos de abordar el autoconocimiento y, a la vez, una manera de salir del automatismo y la inercia que caracterizan, en general, a la vida humana, para retornar a un plano de mayor consciencia y construir un sentido más profundo de la propia existencia. Para algunas personas, empero, el autoconocimiento es un empeño soso, sin mayor importancia intrínseca, o simplemente un 'lujo' cercano al ocio, para el cual simplemente no hay tiempo. ¿Quién puede tener tiempo para esas cosas? Además, ¿no nos conocemos lo suficiente? ¡Hagamos la prueba!

  • Te invito a anotar en un papel, o en el celular o en la computadora, las respuestas a esta pregunta: ¿Cuáles son las 5 palabras clave que mejor me definen?

  • Luego, puedes ordenar esas 5 palabras, en orden decreciente, empezando por las que más te definen hacia las que menos lo hacen.

Muy bien. ¿Estás conforme con esa autodefinición o autoconcepto formulado en 5 palabras clave? Si nunca antes hiciste este sencillo ejercicio, es probable que quedaras entre sorprendido y perplejo con el resultado. Si, por el contrario, lo hiciste antes, te podría ser útil preguntarte: ¿Qué he descubierto esta vez acerca de mi autoconcepto? ¿Cuáles calificativos cambiaron? ¿Se mantiene aún el mismo orden entre ellos?



La vía no-judicativa - El Mindfulness


Cuando abordamos el cultivo de la atención consciente del presente, atendiendo tanto a nuestro interior como al exterior, por medio de la práctica de la meditación de la atención plena o Mindfulness, comprendemos que, como dice el filósofo existencialista francés Gabriel Marcel (1953), el ser humano no es tanto un problema a entender cuanto un 'misterio' a aceptar.


El Mindfulness es otro modo de abordar el retorno a la propia interioridad y a la consciencia del presente; es una vía no-verbal, no-conceptual, de retorno a la experiencia en el aquí y ahora. ¿A qué nos referimos con 'consciencia del presente'? A la consciencia del 'ser', que es despliegue y automanifiestación del aquí y ahora, como diría Martin Heidegger (1927). En esa misma dirección, la práctica del Mindfulness nos invita a entrar en el presente —sin importar si es agradable o desagradable—, y explorarlo con curiosidad —en vez de evitarlo o huir al pasado o al futuro—; sin formular juicios de valor, sin compararnos con nada ni con nadie, y sin atender a las discrepancias entre nuestras expectativas y 'lo que hay'. Se trata de sólo observar la experiencia, tal y como se nos manifiesta aquí y ahora:



Eneagrama y Mindfulness: Vías complementarias


El Eneagrama y la práctica del Mindfulness son vías complementarias —entre otras— para cultivar el retorno al interior del ser humano. Ambos caminos, pueden sernos de gran utilidad en el desarrollo personal.


El Eneagrama invita identificar el propio estilo de personalidad, a partir de una descripción detallada de los rasgos que delinean a los nueve tipos, a la vez que invita a cultivar la autoobservación para ir, poco a poco, pasado del automatismo del ego a un funcionamiento más libre y consciente, capaz de responder lúcidamente a las circunstancias en vez de simplemente reaccionar desde el conjunto de hábitos que conforman el llamado 'piloto automático'. El Eneagrama avanzado, esto es, el Eneagrama de las Ideas Trascendentes y de las Virtudes Esenciales —lamentablemente mucho menos conocido que el Eneagrama básico de los estilos de personalidad— hace foco en la contemplación de la realidad desde nueve perspectivas objetivas, 'más allá' de los errores cognitivos y automatismos del ego, para propiciar, de ese modo, un nivel superior de funcionamiento (el enfoque del Eneagrama avanzado, no lo debemos olvidar, supone un trabajo previo, psicológico, sobre los patrones rígidos del ego o personalidad).


El Mindfulness, por su parte, invita a cultivar una vida cada vez menos reactiva, menos automática, más consciente y compasiva. Para lo cual, la práctica meditativa se centra en atender a la experiencia, en ejercitar una observación lúcida y serena, no-judicativa, de la experiencia en general, y particularmente de nuestro 'estar siendo aquí y ahora'. Así, cultivando una mente más atenta a sí misma y al contexto, podemos escapar de las trampas mentales que nos conducen a un estrés creciente, tomar decisiones más lúcidas y responsables, crear relaciones humanas más saludables, y vivir una vida más satisfactoria.


Como podemos observar, tanto el Eneagrama avanzado como el Mindfulness coinciden en la meta de propiciar un nivel de funcionamiento humano más consciente y libre de los automatismos nocivos de nuestra mente. Además, particularmente el Eneagrama de las Ideas Trascendentes incluye la práctica meditativa para acceder a la contemplación del ser desde la experiencia de la 'mente superior' —más allá de las fijaciones cognitivas del ego—; y la práctica meditativa del Mindfulness, por su parte, al igual que el Eneagrama de las Ideas Trascendentes, también supone una visión de la realidad más allá de los juicios del ego, y cultiva emociones altruistas, afines a las que señala el Eneagrama de las Virtudes Esenciales.


La diferencia entre ambos enfoques consiste en que, mientras el Eneagrama trabaja sobre la distinción de nueve puntos de análisis (en los planos mental y emocional), el Mindfulness, sin tomar en cuenta tal distinción, se centra en el cultivo de la atención plena del presente, para conectar con la experiencia, sin juicio valorativo alguno, con aceptación, ecuanimidad y compasión.



La actitud correcta: la mente de principiante


Cada uno hace su propio camino al andar, como dice la canción. Y, como nos lo recomienda Kabat-Zinn (2006), cada uno de nosotros está invitado a recorrer este camino de retorno al 'ser' eligiendo el modo y el ritmo que le resulte más adecuado.


Si cultivamos la actitud de la 'mente de principiante' —siguiendo el consejo de las filosofías orientales— podemos ir ahondando cada vez más en esta maravillosa experiencia de explorar la novedad siempre perenne del ser que se despliega en el aquí y ahora, en un presente constante. Esta actitud es la única adecuada para progresar en tanto en el autoconocimiento que nos propone el Eneagrama, como en la práctica del Mindfulness. Ambos caminos nos conducen a desarrollar nuestro pleno potencial, a despertar, a ir más allá de las trampas mentales y los automatismos del ego.


Hasta la próxima,


Marcelo Aguirre



Referencias

  • Heidegger, Martin (1927). Ser y tiempo

  • Kabat-Zinn, Jon (2006). Mindfulness for Beginners

  • Marcel, Gabriel (1953). El misterio del ser


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